El seguimiento de judocas en un club se apoya en unos pocos indicadores sencillos, registrados con regularidad: la asistencia, el volumen de randori, los resultados en competición con la forma de ganar o perder, las penalizaciones y las técnicas que puntúan. Esas cifras no sustituyen el ojo del entrenador. Lo confirman o lo contradicen. La trampa es medirlo todo y no mirar nada: mejor cinco indicadores seguidos toda la temporada que veinte abandonados en noviembre.
Por qué hacer seguimiento, y para quién
Un entrenador con cuarenta competidores suele creer que lo recuerda todo. Luego llega marzo y comprueba que un cadete solo ha venido a la mitad de las sesiones desde enero, o que una judoca de 13 años ha perdido sus cuatro últimos combates por penalizaciones. La memoria retiene los momentos llamativos, no las tendencias.
El seguimiento sirve a tres personas. Al entrenador, para ajustar las sesiones y la planificación de la temporada. Al deportista, que ve su progreso negro sobre blanco, algo que motiva más que cualquier discurso. Y a veces a los padres, para quienes un registro objetivo vale más que un «trabaja bien» de final de curso.
Los indicadores útiles y sus trampas
| Indicador | Lo que revela | La trampa |
|---|---|---|
| Asistencia | Constancia, motivación, carga escolar | Confundir estar presente con implicarse en la sesión |
| Volumen de randori | Carga real de oposición | Ignorar la intensidad: un randori suave no es uno de competición |
| Victorias y derrotas | Nivel en competición | Comparar torneos de niveles muy distintos |
| Forma de ganar | Ippon, waza-ari, penalizaciones: el estilo del judoca | Sacar conclusiones de tres combates |
| Penalizaciones recibidas | Pasividad, problemas de agarre | Olvidar que el arbitraje varía según la competición |
| Técnicas que puntúan | El tokui-waza y la dependencia de él | Empujar al judoca a cambiarlo todo tras una derrota |
| Sensación de cansancio | Sobrecarga, vida fuera del tatami | Preguntarla y no tenerla nunca en cuenta |
Lo que dicen de verdad los resultados
El porcentaje de victorias por sí solo dice poco. Lo que cuenta es la forma. Un judoca que gana sobre todo por penalizaciones probablemente tiene buena resistencia y un agarre dominante, pero ningún ataque decisivo. Uno que gana por ippon y pierde a menudo por shido no ataca con regularidad. Uno que pierde la mayoría de sus golden score tiene un problema físico o mental, y no se trabaja igual.
Para leer un combate en detalle, el método está en cómo analizar tus combates de judo. Para el entrenador, el reto es reunir esos análisis y ver las tendencias de cada judoca a lo largo de la temporada, y las del grupo entero. Las estadísticas de judo que vale la pena seguir amplían el detalle individual.
Las técnicas, en ataque y en defensa
Apunta lo que puntúa, pero también lo que hace perder. Si tres de tus judocas caen con el mismo ataque de hombro, no es un problema individual. Es un hueco en cómo se enseña la defensa en el club. Ese tipo de conclusión solo aparece al juntar los datos de varios deportistas.
Lo que más vale no medir
Algunas cifras hacen más daño que bien. El peso de los adolescentes, por ejemplo: vigilarlo de cerca fomenta las dietas y las bajadas de peso rápidas, que no tienen cabida en un club. Deja ese tema a los médicos y a los padres, y habla de categoría de peso solo con ellos.
Los rankings internos entre niños tampoco aportan nada. Con los más pequeños, sigue lo que aprenden: caídas dominadas, técnicas del próximo grado, comportamiento en el tatami.
Las lesiones son un caso aparte. Son datos de salud. Apunta solo lo que sirve al entrenamiento («vuelta progresiva, sin caídas sobre el hombro derecho durante tres semanas»), con el acuerdo del deportista o de sus padres, y deja el diagnóstico al médico.
Una rutina que un club pueda mantener
El mejor sistema es el que mantendrás al llegar a casa a las 21:30 después de tres clases. Este ritmo funciona bien en un club:
- después de cada sesión, dos minutos para anotar la asistencia y el contenido dominante;
- después de cada competición, cinco minutos por deportista para registrar los combates: rival, resultado, forma, técnicas;
- una vez al mes, un vistazo a las tendencias de cada competidor;
- dos veces por temporada, una entrevista individual de diez minutos con cada competidor, con las cifras delante.
Para los grupos recreativos, aligera todavía más. Con la asistencia y una nota sobre las técnicas que repasar antes del próximo examen de grado basta.
La entrevista es lo que lo cambia todo. Enseñar a un cadete que ha recibido el doble de penalizaciones en la segunda mitad de la temporada abre una conversación que ningún discurso general habría abierto.
Papel, hoja de cálculo o aplicación
El cuaderno de papel sirve para un grupo pequeño, pero no permite ver tendencias sin copiarlo todo de nuevo. La hoja de cálculo compartida es gratuita y flexible, aunque se vuelve ilegible enseguida y nadie la rellena desde el borde del tatami. Una aplicación pensada para el judo evita los dos problemas cuando los propios deportistas registran sus combates y sus sesiones. Esa es la idea del espacio entrenador y club de Jutrack: cada judoca registra sus combates y su diario de entrenamiento, y el entrenador ve los resultados y los entrenamientos de todo su grupo.
Sea cual sea la herramienta, haz que los deportistas la rellenen ellos mismos a partir de los 12 o 13 años. Se apropian de su progreso y tú ganas horas. Tu papel pasa a ser leer, preguntar y decidir, que es el verdadero oficio de entrenador descrito en cómo ser entrenador de judo.