El saludo en judo se llama rei. Se hace de pie (ritsurei) o de rodillas (zarei), y abre o cierra cada momento de práctica: la entrada al tatami, el inicio de la clase, cada randori y cada combate. Es lo primero que se aprende en el dojo y lo último que se olvida, incluso tras décadas de práctica.
El ritsurei, el saludo de pie
Pies juntos, talones unidos, puntas ligeramente abiertas. Los brazos caen a lo largo del cuerpo con las manos planas sobre el lateral de los muslos. Te inclinas desde las caderas, con la espalda recta, hasta un ángulo de unos treinta grados. Las manos se deslizan hacia la parte delantera de los muslos durante la bajada. Haces una pausa y subes sin prisa.
Tres detalles delatan un saludo hecho por costumbre:
- la cabeza que cae mientras la espalda sigue recta;
- la mirada clavada en el compañero en lugar de dirigida al suelo delante de ti;
- la subida inmediata, sin pausa.
El ritsurei es el saludo más frecuente. Se usa al subir al tatami, frente al compañero antes de un ejercicio y en competición antes y después del combate.
El zarei, el saludo de rodillas
El zarei es más largo y más solemne. Se hace al principio y al final de la clase, o en los kata.
Para bajar:
- Desde la posición de pie, retrasa un poco el pie izquierdo y apoya la rodilla izquierda en el suelo.
- Apoya la rodilla derecha al lado, con los dedos de los pies flexionados.
- Estira los pies para sentarte sobre los talones, con los dedos gordos cruzados o uno junto al otro. Es la posición seiza.
Para saludar, apoya las dos manos planas delante de las rodillas, con los dedos ligeramente girados hacia dentro, de modo que dibujen un triángulo. Inclina el tronco manteniendo los glúteos sobre los talones. Haz una pausa y vuelve a subir.
Al levantarte, haz lo contrario: dedos flexionados, primero la rodilla derecha y después la izquierda. La regla que se enseña a los niños es sencilla. Se baja por la izquierda y se sube por la derecha.
Una observación de entrenador: a muchos adultos principiantes les cuesta aguantar en seiza más de unos segundos. No es falta de respeto, sino de movilidad en tobillos y rodillas. Si la posición te hace daño, coméntalo con tu profesor. Si el dolor de rodilla persiste, consulta a un médico.
El orden del saludo al principio y al final de la clase
Cada club tiene sus costumbres, pero la secuencia más extendida es esta:
| Momento | Voz | Qué se hace |
|---|---|---|
| Formación | «Seiza» | Los alumnos se arrodillan en fila, por orden de grado |
| Concentración | «Mokuso» | Ojos cerrados, respiración tranquila, unos segundos |
| Fin del mokuso | «Mokuso yame» | Se abren los ojos |
| Saludo | «Rei» | Zarei colectivo hacia el profesor, que devuelve el saludo |
Los alumnos suelen colocarse del grado más alto al más bajo, y el alumno más antiguo da las voces. Algunos clubes añaden un primer saludo hacia la pared de honor, a menudo con un retrato de Jigoro Kano, y luego un segundo hacia el profesor. El final de la clase repite la misma secuencia.
Encontrarás estas voces con su traducción en nuestro vocabulario de judo.
Saludar a un compañero y en competición
Con un compañero, el ritmo siempre es el mismo: saludo, trabajo, saludo. Da igual que el ejercicio dure dos minutos de randori o veinte minutos de uchi-komi. Un profesor atento corregirá al alumno que pasa de un compañero a otro sin saludar al segundo.
En competición, el saludo forma parte del reglamento. Los judokas saludan al entrar en el área de combate, después se saludan entre ellos antes de empezar, y hacen lo mismo en orden inverso al final. El combate no termina hasta el saludo, y una actitud irrespetuosa en ese momento puede sancionarse. El detalle de los gestos y de las sanciones depende del reglamento vigente, así que consulta las reglas del judo y los textos de tu federación.
Por qué el saludo importa tanto en judo
El saludo es la traducción física de la cortesía y el respeto, los primeros valores del código moral del judo. Pero también tiene una función práctica. Marca una frontera. Antes del saludo sois dos personas que charlan. Después sois tori y uke, y cada uno acepta proyectar al otro y ser proyectado. El saludo final devuelve a cada uno a su estado normal.
Por eso un saludo descuidado es un problema mayor que una técnica fallida. Una técnica se aprende en unos meses. La actitud que se pone en el saludo se construye durante años.
Los errores más frecuentes
El saludo final despachado porque los padres esperan en el pasillo. La chaqueta del judogi abierta durante el zarei. El saludo «por encima del hombro» al salir del tatami, ya buscando las chanclas. Una conversación durante el mokuso.
Nuestro consejo para los profesores: una vez al mes, pide a un alumno que dirija el saludo de inicio de clase. Así comprende lo que siente el grupo cuando las voces son confusas, y nunca más hará el suyo deprisa.