El cinturón amarillo de judo suele confirmar tres cosas: caídas seguras, dos a cuatro proyecciones básicas como o-soto-gari u o-goshi y una primera inmovilización, a menudo kesa-gatame. En la mayoría de los sistemas es el 5.º kyu, el grado que sigue al blanco. No existe un programa único en el mundo, así que lo que sigue es lo que se suele pedir y no una lista oficial.
Lo que el profesor mira de verdad
Los alumnos creen que el profesor cuenta técnicas. En la práctica, la mayoría de los profesores se fijan en tres cosas cuando un judoka aspira al amarillo.
La primera es la caída. Un alumno que se tensa o pone la mano detrás en lugar de golpear el tatami no está listo, aunque conozca diez proyecciones. Todo lo que viene después se apoya en unos ukemi sólidos.
Después viene el desequilibrio. Una proyección de amarillo no tiene que ser rápida. Tiene que demostrar que el alumno ha entendido que no se proyecta a un compañero bien plantado. Tiras, empujas, lo dejas sobre un pie y entonces entras. Es la idea de kuzushi, tsukuri y kake en versión principiante.
Por último, la actitud. Un alumno que saluda mal o proyecta sin controlar a su compañero tendrá que esperar. El amarillo también le dice al profesor que puede ponerlo en randori con alguien más pequeño.
El programa habitual del cinturón amarillo de judo
Cada club y cada federación tiene su lista. Esta es la que más se repite, basada en el primer grupo del gokyo y en el trabajo de suelo básico.
De pie (nage-waza)
- o-soto-gari (gran siega exterior): la técnica más enseñada a principiantes. El hikite tira hacia ti y hacia arriba, el tsurite empuja hacia atrás y la pierna siega por detrás de la del compañero.
- o-goshi (gran proyección de cadera): el brazo rodea la cintura y las caderas quedan más bajas que las del compañero.
- de-ashi-barai (barrido del pie adelantado) o ko-soto-gari, según el profesor.
- a veces uki-goshi, una variante más ligera de cadera.
En el suelo (ne-waza)
- kesa-gatame (control en bufanda), con las piernas bien colocadas: una adelante y la otra doblada atrás.
- Una o dos salidas de inmovilización, a menudo el puente y el giro hacia el compañero.
- Dar la vuelta a un compañero que está a cuatro patas.
Con los niños, el profesor puede añadir los nombres japoneses de las técnicas, el saludo y algunos principios del código moral del judo. No se recitan como en un examen escrito. Se comprueban a lo largo de las semanas.
Los errores que retrasan el cambio de cinturón
En o-soto-gari, el error más frecuente es segar sin haber desequilibrado. El compañero sigue de pie y rebotas contra su pierna. La corrección es pegar el pecho al suyo antes de segar.
Con o-goshi, la cadera se queda demasiado alta. El alumno gira pero acaba al lado del compañero y no delante. Flexionar las rodillas antes de girar lo cambia todo.
Ya en el suelo, con kesa-gatame, muchos principiantes se tumban encima del compañero. El peso debe ir sobre el costado, con la cabeza baja y la mano bien agarrada a la manga. Tumbado plano, te dan la vuelta en un segundo.
Blanco-amarillo y después amarillo en los niños
Los niños suelen llegar al amarillo tras un paso intermedio: el cinturón blanco y después un blanco-amarillo o una franja. El contenido es el mismo, repartido en más tiempo. Un niño de 8 años que consigue el amarillo tras dos temporadas no va retrasado.
Los adultos suelen pasar directamente del blanco al amarillo, a menudo tras unos meses de práctica regular.
El día del examen, desde el lado del alumno
Para un niño, recibir el cinturón amarillo suele ser el primer gran momento de orgullo en judo. Algunos clubes hacen una pequeña ceremonia: el alumno sale, saluda al profesor, se quita el blanco y se ata el nuevo delante del grupo. Otros meten el cinturón en la bolsa al final de la clase.
Los adultos lo viven con más distancia y a veces con algo de apuro. Llevar un cinturón amarillo a los 35 años al lado de niños de 10 pide cierta humildad. Es una de las mejores lecciones del judo: el grado dice en qué punto estás en el deporte, no quién eres en la vida.
En ambos casos, no esperes un examen con trampa. El profesor ya ha visto en clase lo que necesitaba ver. La demostración confirma, no juzga.
Prepararse sin estrés
Pregunta a tu profesor qué técnicas espera. Te lo dirá encantado. Luego trabájalas hacia los dos lados. Muchos alumnos solo saben proyectar hacia la derecha, y el profesor lo nota enseguida.
El uchi-komi (repetición de entradas sin proyectar) es tu mejor herramienta. Diez entradas limpias valen más que treinta hechas deprisa. Hazlas despacio y comprueba la colocación de los pies cada vez.
Otro detalle que ayuda: llega al examen descansado y con un compañero que conozcas. Las proyecciones salen mucho mejor sobre alguien que cae con confianza.
¿Y después del amarillo?
Lo siguiente suele ser el cinturón naranja, con los ataques de pierna hacia atrás y las primeras técnicas de hombro. El panorama completo está en la página sobre el orden de los cinturones de judo.
Nuestra opinión: el amarillo es el grado en el que hay que aprender a disfrutar del randori. Quien lo evita en esta etapa, por miedo a caer o a hacerlo mal, suele quedarse atascado durante años. Entra en cuanto tu profesor te deje y elige compañeros un poco mejores que tú.